La noche enrojecida avanza
un tablero de guerra, las guerrillas
uno encendido, cientos que apagan…
y duele entre tanta llamarada.
El viento sopla y no a favor
gallego gritando ¡por favor!
Galicia ardiendo ¡mi amor!
Repican las campanas
quasi a modo salvator,
las gentes salen, alteradas
-¡Chamadoira arde!, ¡imos aló!-
Y bajan, con mano blanca
y suben con mano negra.
-¡Témos que pasar! -
-¡Cómo me dices que no venga,
si esta ardiendo todo!,
¡Cómo me dices que no venga!-
…
Y anochece, y se riega el calor
y un claro de luna, la sonata,
hay que descansar.
…
Replican las campanas, dí_a
de nuevo y otra vez, una más
todos a correr.
A mi Galicia, tambien,a su gran pericia.
No a quien quema, sinó a quien quiere arder.
Q esto no es silencio no es teoría
é importante toda melodía.
fur elise
Opinaron